Las tiranías de ayer y de hoy. Capitulo 5 La Rusia de los Zares.
Nikolai Pavlovich Smirnov tenía aficiones literarias. En aquel tiempo, bajo la bárbara censura de Nicolás I, muchas obras de nuestros mejores autores, completamente inofensivos, no podían publicarse, y otras eran tan mutiladas que se concluía por privar a algunas de sus pasajes más importantes de todo su interés. En la comedia de costumbres de Griboiédov, La Desgracia de la Inteligencia, que puede competir con las mejores de Moliere, el nombre del coronel Skalozub, tuvo que cambiarse por el de Señor Skalozub, en perjuicio del sentido y aun del verso, porque la representación de un coronel bajo un aspecto cómico, se hubiera considerado como un insulto al ejército. Del inofensivo libro de Gógol, Almas Muertas, no se permitió la publicación de la segunda parte, ni una nueva edición de la primera, que hacía tiempo estaba agotada. Numerosas poesías de Púshkin, Lémontov, Alexei Tolstói, Ribéiev y otros, estaban condenadas a no ver la luz, sin contar aquellas composiciones que tenían algún sabor político o eran una crítica de la situación en general. Todo esto circulaba manuscrito, y Smirnov solía copiar libros enteros de Gógol y Púshkin, para él y sus amigos, trabajo en el cual yo le ayudaba en ocasiones.
Relato extraído del libro Memorias de un revolucionario de Piotr Kropotkin.
Max Meminger
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