Situación gasto militar.Aburrimiento y repulsión.

La guerra en Ucrania y Oriente Medio son los dos conflictos que actualmente acaparan las portadas de periódicos, tv y redes sociales, pero no son los únicos.

Se habla de rearme cuando la militarización de la sociedad y la cultura de la violencia llevan mucho pero que mucho tiempo impregnadas en nuestra sociedad y alimentadas por esos partidos que se dicen demócratas, a la vez que alabadas por aquellos que defienden sin tapujos  una sociedad autoritaria, jerarquizada y excluyente.

Pero, ¿cuál es la situación real de este supuesto rearme?

La falsa inestabilidad mundial y los supuestos conflictos que amenazan a los miembros de la OTAN o las supuestas agresiones o amenazas que denuncian los no alineados con la OTAN es mentira: el número de conflictos a nivel mundial es parecido a décadas anteriores.

El rearme es falso, el gasto militar en todos los países ha estado estabilizado en todo momento (a veces con pequeños incrementos pero nunca desciende).

¿Y cuál es la situación en nuestro país?

Aunque el gobierno “más progresista de la historia” contando con la inestimable ayuda de su aparato de propaganda mediática para la desinformación se empeñe en ponerse la bandera de la paz y la solidaridad, este gobierno participa con entusiasmo en ese falso llamado rearme ya que nunca se dejó de invertir en armamento, y ni siquiera intenta transformar la sociedad para ir hacia unos valores no militaristas.

Este gobierno, al igual que el resto de países pertenecientes a la OTAN y aquellos llamados BRICS, así como todos los gobiernos pseudodemócratas o directamente dictaduras sin escrúpulos han seguido ocultando lo que se esconde detrás de esta militarización, que no es más que  el negocio de la industria militar y poner los intereses económicos de los países a costa del miedo, el sufrimiento y la ruina de la gente.

España, de la mano del “gobierno más progresista de la historia” ha seguido la senda de beneficiar, apoyar y sustentar la industria privada de armamento.

Nuevamente las empresas mal llamadas públicas, que tienen en ellas participación o directamente están controladas por la banca, han multiplicado sus beneficios durante la etapa del nefasto gobierno de Pedro Sánchez.

Estas empresas mal llamadas públicas, mixtas o directamente privadas, se han convertido en el trampolín de cargos o, como se dice ahora, en la puerta giratoria de políticos, sindicalistas etc. afines al “gobierno más progresista de la historia”, en otra nueva farsa de los que llevan la bandera de la paz y la solidaridad.

La cultura de la militarización, el negocio de las armas y la corrupción política es aún más grave teniendo en cuenta que uno de los ministerios encargados de esta misión es el de Ciencia, Innovación y Universidades.

A nadie le pueden quedar dudas de que este gobierno es un enemigo de las posturas que defendemos en este blog, que no son otras que el apoyo mutuo y el antimilitarismo ,que llevan consigo la oposición a una cultura autoritaria, jerárquica y corrupta. Y esto es aún más detestable cuando se utiliza al ya mencionado Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

 

Nel “El predicador”

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