Las tiranías de ayer y de hoy. Capitulo 2 la dictadura franquista.
Diciembre. Manuel López Rodríguez, que había estado
repartiendo octavillas (junto a otros
jóvenes comunistas) relacionadas con el proceso de Burgos, fue denunciado de
inmediato por un Guardia Civil retirado y detenido por la noche en el domicilio
de “Marce” donde pernoctaba. Allí encontraron una vietnamita y octavillas. Fue
brutalmente torturado por el comisario Ramos, “El Grifa”, y por los policías, más
jóvenes que había en la BPS: Ferragut, “El niño” y Conde Olivo, “el Maniqui”.
Le rompieron el tabique nasal y le hicieron la “cigüeña” durante ocho horas.
Esa tortura consistía en tenerlo maniatado por las muñecas a la espalda y por
debajo de las corvas. Aparte del salvajismo de la BPS, lo acusaron de agredir a
la fuerza pública dentro de la comisaria.
Manolillo se comportó como un joven comunista ejemplar que, pese a las torturas, tuvo la entereza de exigir que lo reconociera un medico antes de dar su nombre en comisaria por tener heridas de agresión hechas por sus torturadores.
Cuando regreso a comisaria se negó a firmar ningún tipo de declaración. También detuvieron a Andrés, el “Panza Hueca”, y “Marce”, propietario del piso donde dormía, quedando en libertad a las pocas horas.
Este testimonio, como el anterior y primero de esta serie esta extraído del libro escrito por Ramón Morales “Memoria colectiva de las Juventud Comunista de Mataró (Cataluña)”, nos relata la represión y las coacciones del régimen franquista a todo aquel que se atreviera a cuestionar la dictadura.
Max Meminger
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