Las tiranías de ayer y de hoy. Capitulo 1 la dictadura franquista.
Sin otras posesiones que un orinal, un cántaro, un plato y una cuchara, recibiendo como alimento las migajas sobrantes de la comida de los demás presos, aquellos hombres fueron encerrados en condiciones de absoluta incomunicación en unos calabozos, donde a través de un ventanuco rejado sin vidrios, apenas se colaba la luz durante el día, pero sí se filtraba el aire frío de la noche. Treinta cuatro días después, siendo vigilia de Navidad, los carceleros abrieron las puertas. Pálidos y demacrados se observaban sus rostros después de que el barbero cortarse las barbas. Les esperaba la celebración del juicio.
Este testimonio, extraído del libro escrito por Ramón Morales “Memoria colectiva de las Juventud Comunista de Mataró (Cataluña)”, nos relata las durísimas condiciones de vida para los presos en las cárceles franquistas, uno de los regímenes más sanguinarios, crueles y déspotas de Europa.
Max Meminger
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