Situación del medio de comunicación público RTVE. Aburrimiento y repulsión.

En entradas anteriores escribí sobre la penosa situación del sistema postal, de paquetería y comunicaciones público (CORREOS) o también del sector Ferroviario. Hoy le toca el turno a RTVE, el medio de comunicación público.

Con la Ley General de la Comunicación Audiovisual (LGCA) aprobada por el gobierno “más progresista de la historia” el control de RTVE pasa a ser del gobierno con la autoridad suficiente para dictar leyes, normas y funcionamiento.

¿Pero después de esto cual es la situación actual?

Por un lado tenemos las diferentes direcciones de la corporación enfrentadas, invadidas por la corrupción y utilizando los recursos y bienes de la corporación para uso personal (los viajes, las dietas y las comidas cobradas injustificadamente son habituales).

Recordemos que desde que se quitó la publicidad en RTVE en 2010, esta solo se financia a través de los PGE, de la Tasa Radioeléctrica y de las aportaciones de operadores privados. Millones de euros pagados por los contribuyentes que se aleja mucho de una gestión digna del dinero público.

¿Cómo es la situación de sus trabajadores?

Las convocatorias para cubrir las diferentes ocupaciones son insuficientes y RTVE tiene que acudir a la externalización de servicios. Externalización que no solo se lleva a cabo para el personal, también se hace injustificadamente en relación a platós o estudios cuando otros espacios propios están disponibles, constituyendo otra muestra de despilfarro del dinero público.

Las externalizaciones  son a todos los niveles y ocupaciones: informativos, programas, productores, montaje, operadores de cámara, electricistas, técnicos de sonido, diseñadores gráficos etc.

A esta ruina de gestión se le añade además  la falta de personal a nivel generalizado en todos los centros y áreas, debido a las pocas contrataciones y no sustituciones por bajas, vacaciones etc., siendo otro problema que se cierne sobre los trabajadores de RTVE el desequilibrio y la desigualdad en las contrataciones en las diferentes áreas y centros.

En definitiva, un balance desastroso que deja unos niveles de audiencia bajísimos y coloca a RTVE muy lejos de lo que muchos esperamos y deseamos que debe ser un servicio público de calidad para los trabajadores y las personas en general.

 

Nel “El predicador”


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