Las Invisibles.Francia.Louis-Julien Petit.2018
Año: 2018
Duración: 102 minutos
País: Francia
Dirección: Louis-Julien Petit
Guion: Marion Doussot, Claire Lajeunie, Louis-Julien Petit
Música: Laurent Perez del mar
Fotografía: David Chambille
Reparto: Fatsah Bouyahmed, Marianne Garcia, Audrey Lamy, Déborah Lukumuena, Noemie Lvosky, Corinne Masiero, Pablo Pauly, Sarah Suco
Compañía: Elemiah
Película realizada por Louis-Julien Petit en 2018, que nos cuenta la historia de un centro de acogida para mujeres sin techo.
Un centro de acogida dirigido por unas mujeres que reciben todo tipo de presiones: desde el control de gastos, las normas internas y la consecución de objetivos.
Todas estas presiones para mantener en funcionamiento el centro condicionan mucho los planteamientos legales para poder ayudar efectivamente a las personas que frecuentan el centro.
La visión de estas trabajadoras sociales difiere mucho de los planteamientos de integración que defienden como modelo las instituciones superiores.
En un primer momento vemos cómo estas trabajadoras sociales plantean un modelo mucho más humanitario basado en la ayuda personal para tener un refugio y un espacio de desconexión que facilite la cooperación entre las personas asiduas al centro dejando la propia libertad de movimiento y pensamiento no rígido a las propias personas que se acercan a él.
El modelo planteado desde las instituciones superiores es la preparación, adaptación e integración en la sociedad actual para su correcto funcionamiento desde la estética que se presupone correcta y admitida por la sociedad, hasta el lenguaje adecuado y aceptado por ésta, no olvidando la modificación de conductas para ser unas trabajadoras perfectas.
Las ayudas para tener una vida decente vendrán condicionadas a esa integración en el sistema imperante.
Viendo el planteamiento del director, podríamos pensar que es una película rebelde y revolucionaria que hace una crítica al sistema.
Nada más lejos de la realidad. Para empezar, como dije anteriormente, aunque el modelo de las trabajadoras sociales que llevan el centro por supuesto es más humanitario y libre que el planteado por las instituciones, no es un espacio para construir una sociedad alternativa que funcione como contrapeso del sistema. Su concepción es el de un espacio de refugio y escape de los problemas habituales.
Tampoco vemos en el perfil de las protagonistas ningún atisbo de crítica al sistema ni nada parecido: su mala suerte o sus errores son causantes de su situación. Ellas, en su mayoría, piensan que han perdido el tren para volver a integrarse y por lo tanto sus esperanzas no van dirigidas a cambiar el sistema si no a volver a recuperar el estatus perdido.
En definitiva, el director huye de cualquier posicionamiento rebelde y revolucionario, así como de cualquier personaje que pueda resultar desagradable e incómodo. Los drogadictos, alcohólicos etc. que suelen ser mayoría en estos centros, sorprendentemente son insignificantes. Las personas con problemas físicos o mentales que también suelen ser otro colectivo mayoritario también son insignificantes, y ya no hablemos de ninguna revolucionaria antisistema.
No es necesario este tipo de perfiles para hacer una buena película, y esta lo es. Solamente decir que no estamos ante una película rebelde ni tampoco revolucionaria, si no ante una buena película que trata los problemas sociales cotidianos.
Nel “El predicador”

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