Cabeza de turco Günter Wallraff

Günter Wallraff, periodista de investigación en los años 80, decide transformarse en Ali un joven turco que busca trabajado desesperadamente.

En esa búsqueda de llevarse un salario a casa se encuentra lo que durante muchos años llevaban denunciando algunos sindicatos, asociaciones etc. y no era otra cosa que la explotación, el abuso y las condiciones lamentables de la clase trabajadora en Alemania.

Abusos y explotación que se ensañaba con los más humildes y especialmente con los extranjeros.

Günter Wallraff, o mejor dicho Ali, empieza su periplo en la famosa cadena de comida rápida McDonals´s donde la política de contratación por sistema es la del empleado joven, sumiso y que no pretende quedarse mucho tiempo.

Bajo estas premisas McDonals´s se aprovecha para implantar un método de trabajo basado en salarios bajos, poca seguridad y todo tipo de artimañas para alargar las jornadas de trabajo y escatimar vacaciones, descanso etc.

Después de su experiencia en McDonals´s.  Ali encuentra empleo en la construcción. Aquí nada nuevo que no sepamos: contratos irregulares, salarios de miseria, inseguridad, discriminación y todo tipo de acoso para evitar cualquier reivindicación o denuncia.

Después de estas dos experiencias llega el turno de las subcontratas, esa empresas que lo mismo valen para hacer trabajos especializados como para hacer trabajos de limpieza. Aquí Günter Wallraff entra en otra dimensión: el nivel de explotación, represión laboral discriminación y seguridad no rozan, si no que ya son literalmente ilegales y criminales.

Como la empresa Adler dirigida por un miembro del Partido Socialista trafica y juega con la vida de sus trabajadores es indescriptible, pero esto no podría ser posible si no fuera por la inestimable ayuda de las empresas que lo contratan.

La industria farmacéutica y la industria nuclear tampoco salen bien parados y Günter Wallraff nos muestra la falta de humanidad por parte de los primeros y la poca consideración hacia la salud de sus trabajadores por parte de una industria tan problemática y peligrosa como es la nuclear.

En definitiva, un libro necesario, hecho con sacrificio y valentía, para mostrarnos los abusos y la corrupción política incluso de aquellos que dicen defender a los trabajadores y a los más desfavorecidos.

 

Nel “El predicador”

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