El sufrimiento del pueblo Judío. Capítulo 9 Argentina.
"Nadie mata porque sí nomás; a su hijo lo han matado porque era un perro judío comunista. Si no están conformes que se retiren todos los perros y explotadores judíos a su Judea natal ¿Qué hacen en nuestro país?". Así se dirigía el Movimiento Nacionalista Tacuara de ideología fascista y peronista a los padres de Raúl Alteman, asesinado el 29 de febrero de 1964 en Buenos Aires Argentina.
Este no era ni el primer ataque antisemita ni tampoco sería el último.
El germen del antisemitismo está bien asentado en los políticos y gobernantes argentinos: ya en el año 1943 Perón definía al judío “como un elemento disolvente de la nación” y consideró una infamia los juicios de Núremberg.
A partir de ahí con cada crisis económica o política aflora el antisemitismo.
El 11 de mayo de 1960 tras el secuestro de Adolf Eichmann por un comando israelí, los ataques contra instituciones, propiedades y personas se suceden. Las consecuencias son varios muertos y abandono del país de muchos judíos.
En las décadas de los 70 y 80 florece la literatura antisemítica en Argentina y también las sinagogas quemadas, los destrozos en comercios y escuelas y los tiroteos mortales sobre judíos.
En la década de 1990 la comunidad judía de Argentina sufre dos grandes ataques: el primero en 1992 sobre la embajada de Israel con 29 muertos y 242 heridos; el segundo en 1994 a la Asociación Mutual Israelita que deja 85 muertos y 300 heridos.
Ya en el siglo XXI, entre los años 2018 al 2021 las denuncias por conductas antisemitas se multiplican, sobre todo a través de páginas webs y redes sociales.
Max Meminger
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