Pedro Sánchez. La inmundicia política.

El Presidente del gobierno, Pedro Sánchez, se marcha de vacaciones no sin antes pronunciar otro nuevo discurso que por supuesto es reprobable.

Un discurso con un lenguaje ofensivo que rebosa masculinidad, prepotencia y desprecio y que nos recuerda las obligaciones que tenemos como habitantes pero que elude sus responsabilidades como presidente.

Somos muchos los que denunciamos este método de la espantada que nos tiene acostumbrados el presidente y que a mucha gente le ha llevado a la desesperación.

Esta espantada no es más grave que las anteriores, pero una detrás de otra está formando una cobardía inmensa. Varias cobardías juntas se convierten en infamia, que viendo el cariz de los acontecimientos es lo más probable que suceda.

El tremendo drama que está sucediendo con el COVID es difícil de atajar, pero lo mínimo que se puede pedir a un presidente del gobierno es conciencia humana.

Vivimos un momento en que a las generaciones de jóvenes se les traslada que la felicidad es de breve duración y que el mundo es para los granujas.

Somos muchos los que no estamos de acuerdo con esa terrible realidad que nos quiere presentar este gobierno y sus cómplices.

Muchos hombres y mujeres de diversas generaciones se sobresaltan ante las  injusticias de este y de otros gobiernos. A pesar de este gobierno que sigue empeñado en convencer de que ya se les pasará,, la apatía, la desilusión y el cabreo siguen extendiéndose.

La tarea de un gobernante no es pedir que la gente sea honesta y responsable sino serlo tú mismo.

No causa extrañeza esta falta de honestidad del presidente y sus ministros ya que no vienen de otra profesión que no sea de la política profesional plagada de injusticias, mediocridad, falsedad y mentiras.

Lo bueno de todo esto es que “la política de la espantada y del ya se les pasará” no está dando sus frutos. Y los granujas (que son ellos) y que representan la vergüenza, la mentira y la infamia se están encontrando con la dignidad de mucha gente que aspira a una sociedad mejor que dice cada día que la mediocridad que representa este gobierno no puede ser consentida y que cada mentira e injusticia que comete este gobierno nos hace daño a todos.

La dignidad que lleva a mucha gente, después de estos años terribles de pandemia, a oponerse y rebelarse  a la canallada que trata de imponer este gobierno y que no se otra más que la imposición de no tener derecho al cansancio y el cabreo.

La esperanza sigue viva mientras la gente rechace a este gobierno de granujas y siga sin aceptar morir y quieran mejorar sus condiciones de vida.

Nel “El predicador”

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