INTENTEMOS HABLAR OBJETIVAMENTE DEL IMPUESTO DE SUCESIONES

Más allá de si es justo o injusto  que un difunto  tenga que pagar impuestos (por el hecho de fallecer) sobre una serie de pertenencias  cuyos impuestos ha ido pagando, y en el caso de propiedades se seguirán pagando (IBI…)  hay una serie de razones objetivas en contra de este impuesto, o, al menos, de cómo está formulado hoy en día. Algunas  creo que son bastante desconocidas:

Clara desigualdad entre Autonomías.

No se tiene en cuenta la situación del que hereda (si no tiene ingresos en ese momento…) si no de la persona fallecida (dónde estaba empadronado…)

No hay libertad real de disponer  tus cosas y dejarlas a quien quieras, ya que si no es familiar directo los impuestos son cuantiosísimos.

Hay un mínimo exento, pero si se sobrepasa  aunque sea por muy poco, se pagan impuestos por todo el caudal hereditario. Lo lógico sería pagar por la cantidad que exceda el mínimo.

Heredar propiedades, algo bastante habitual, es una faena. Cuando los políticos declaran sus propiedades se considera el valor catastral, bastante inferior al precio de mercado. Sin embargo al heredar una propiedad se multiplica el valor catastral por un coeficiente preestablecido, sin tener en cuenta el estado real de la propiedad, la situación del mercado… lo que suele dar lugar a precios bastante inflados.

Además, a los gastos del impuesto hay que añadir los de notaría, plusvalías, intereses si no se paga a tiempo… y un montón de papeleo en unos momentos en los que el ánimo de quien ha perdido a una persona querida no es el más idóneo.

Vive, Lee, Piensa por ti misma.

Irene María Adler

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