LOS NEFASTOS CAMBIOS EN LA PLATAFORMA EBIBLIO
EBiblio es un servicio gratuito en línea de préstamo de libros electrónicos, revistas y audiolibrios, ofrecido a través de las bibliotecas públicas españolas en cooperación entre el Ministerio de Cultura y las diferentes Comunidades y Ciudades Autónomas (excepto el País Vasco, que cuenta con su propia plataforma de préstamo electrónico)
Durante el confinamiento inicial de marzo de 2020 y las restricciones de movimiento que arrastramos desde entonces, aumentaron los usuarios y los préstamos a través de la plataforma. Así, lo lógico era reforzar más este servicio, y aunque en mayo el Ministerio de Cultura compró varias licencias de libros electrónicos, esa aparente apuesta por este servicio no fue tal al acabar en noviembre de ese mismo año el contrato con Odilo, la empresa que prestaba el soporte tecnológico (especializados en este tipo de aplicaciones y servicios).
Sin previo aviso, la app se actualizó pasando a llamarse BiblioDigital, y al parecer solo prestaba servicio a Castilla León (si allí funcionaba supongo que planificarían mejor la migración de un sistema a otro) y Cataluña (que no realizó migración al nuevo sistema y sigue con Odilo).
Después de unos 15 días sin servicio y tener que borrar la app e instalar una nueva, los usuarios nos encontramos con un nuevo servicio menos intuitivo y manifiestamente peor, en el que se habían perdido préstamos en activo, no se prestaban revistas, una multitud de libros no están disponibles y hay que reservarlos… y aunque lentamente se van recuperando funciones, como el préstamo de revistas el servicio sigue sin ser tan bueno como era antes. Y.. ¿No se pudo planificar mantener 2 entornos activos para mantener el servicio?
Al parecer hubo problemas con el concurso de adjudicación, que está recurrido judicialmente. Extrañamente, aunque había aumentado la demanda, la remuneración se redujo a aproximadamente la de 2015. La adjudicataria, Libranda /De Marque (que ya era la principal proveedora de contenidos de eBiblio), especializada en la distribución, no basó su oferta en la experiencia sino en el precio y en el número de recursos humanos que ofertó al proyecto: prometía emplear a un mínimo de 11 personas... con una previsión de gastos que queda por debajo del salario mínimo del sector. El Gobierno ha contestado al recurso recordando que De Marque, empresa de la que es filial Libranda es canadiense por lo que puede emplear a personas en otros países con convenios colectivos más baratos.
Curiosamente la inversión en contenidos se triplicará y en mayo, la aparente apuesta del Gobierno se hizo aprovechando el estado de alarma que lo eximía de realizar una licitación abierta a otros proveedores.
Vive, Lee, Piensa por ti misma.
Irene María Adler
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